" FIN"
La sombra que clavaron a la espalda,
los dedos y mis cardinales,
ya no me pertenecerá,
todo se deja lo que se ha tomado,
el alfabeto en gélido, el barro, el pecho en desperfecto,
la sangre y los tobillos,
el combate con las piedras, y el beso de los bosques,
y un día quemado bajo la luz terrestre de un sol ciego.
He renacido tantas veces desde el fondo
de una estrella derrotada, he brincado otras mas
en la frente torcida del sepulturero, he
pedido agua y luna como todos los demás, y
tengo lista a mi muerte con un hoyo en sus brazos
del mismo tamaño con que me ama.
Y ya será la hora que descanse el cansado,
en equis, en seco, en sólo,
en consumido, en desbaratado, en caido,
el que hicieron trizas,
ya puesto en rojo el cajón y en oscuras el reloj,
en frio su arena y estas manos sin soplo
que ya ni hinchan al día y no amasan los materiales
de su propia vida.
Y hacia la raíz y la tumba,
de subterráneo, de bodegón y de muerto,
habitante de las coronas, mucho mas abajo que deja la lluvia
y la enorme piedra,
con la boca llena del mismo idioma de los grandes gusanos,
como caido fragmento, sin luz
de algún astro que reventó en puras cenizas.
" EXISTENCIA "
Tú estás de pié sobre la tierra, de pulpa
y hueso,
con tus senos y relámpagos,
tú extiendes las manos y escondes lámparas,
y como te hay seres muy rojos y el cuello
vibrante de una codorníz
en tu boca espesa.
Tú calientas los besos y pisas insectos,
tu lloras de edad,
por el pañuelo,
por la abeja,
y por la ventana rota.
Tú eres un aspa, un ala, un molino,
o esa espada ciega del gigante que se perdió
por la noche
en busca de agua,
la que cortas al tocarte, la hoja del afeite,
o el filo de una sola mirada.
Vén con ese vestido blanco, con rosas ardientes,
con una copa de miel,
y un caballo,
por que allí, hay un salon oscuro al final del camino,
y un candelabro roto,
y una silla que solo duerme esperándo al otoño
traiga un pájaro muerto,
para abrigarlo en la cocina amor.
" NOCTURNA "
Naturaleza dormida, en tus ojos,
en la raíz,
lámparas o dos sacerdotes subidos,
dulce pulpa rodea tus huesos,
tú propagas los sueños y los grandes fuegos,
con que con azafrán se quema la noche.
Ay, vén a mí, acuéstate a mi lado, para compartirte
el sueño,
vén a mi alcoba en que la noche cae,
con su jinete muerto que corre detrás de la ventana
con su manzana muerta,
y cae sin cesar,
como aguardo yo tu vida sin cáscara,
y a tu muerte,
para besar tus maderos y tus materiales dormidos.
Ay que vuestras palomas aciagas, ¡nada!,
ay que vuestros naipes y vestidos, ¡nada!,
ay que vuestras agujas e hilos, ¡nada!,
prendamos leña, apartemos al invierno y a su corte,
hagamos sonidos y silencios, y luego dormámonos.